Origen
Conocida como alcatraz, cala de Etiopía, aro de Etiopía, lirio de agua, flor de pato o flor del jarro, la cala es una planta que procede de un área que se extiende desde Sudáfrica a Malawi. Crece, de manera natural, tanto en zonas pantanosas como en zonas secas. Así que, además de ser bonita, es también una planta muy fuerte.
Significado de las calas
Las calas se consideran las flores de la pureza y la compasión y representan la belleza, aunque también se considera que da suerte. En cuanto a su historia, las calas datan de la época griega y romana, en las que se asociaban con las fiestas y el disfrute, por la semejanza de su forma con una copa para beber. La cala, también conocida como Zantendeschia, es una flor de forma sencilla que se puede utilizar tanto en ramos de lujo, ramos de novia y decorados de iglesia, como en pequeños bouquets. Al ser una flor tan elegante, también se utiliza en la decoración del hogar y no necesita mucho más que un jarrón para lucir en todo su esplendor.
Forma y colores de las calas
Lo que hace que la cala sea tan especial es la forma de su espata. Esta espata es, en realidad, un pétalo que emerge serenamente desde el tallo y que envuelve el órgano de la flor (espádice) en forma de espiral. Aunque el color más característico es el blanco, existen muchas más variedades en colores como el rojo, amarillo, rosa, morado, naranja, verde, negro o incluso bicolor.
Cuidados de las calas
Aunque soportan bien el sol, las calas se desarrollan mejor en zonas de sombra o semisombra, en terrenos húmedos y fértiles, pero bien drenados. Los llamados lirios de agua también sobreviven sin problemas en macetas en el interior de la vivienda. En este último caso, la falta de luz puede provocar una menor floración y un mayor desarrollo de las hojas.
A pesar de estar consideradas como plantas semiacuáticas, las calas no toleran bien la salinidad del agua. Si están sumergidas o plantadas en las riberas de ríos próximos al mar o en jardines costeros, hay que evitar que el terreno tenga un exceso de sal.


